miércoles, 1 de septiembre de 2010

En lo suyo

Por Radhames Gomez Sanchez.

Urge el ministro de Hacienda al Congreso. Quiere que le aprueben más préstamos. Por cualquier motivo, razón o circunstancia.
La urgencia de ahora es buscar más préstamos para afrontar contingencias por los desastres naturales. Pero cualquier pretexto es valedero para que este gobierno procure aumentar el endeudamiento.
Por algo han duplicado la deuda pública en pocos años. Las cifras oficiales consignan que en el primer semestre de este año la deuda externa se incrementó un 23.9% con relación a la del mismo período del 2009. Creció la deuda externa una cuarta parte de un año al siguiente.
El ministro de Hacienda que afanosamente procura más financiamientos externos con cualquier excusa, hace apenas seis años denunciaba que la República Dominicana había agotado las posibilidades de encontrar nuevos préstamos internacionales.
Tanto el flamante ministro como sus compañeros del gabinete económico presente rodaron la especie de que estaba saturada la capacidad de endeudamiento del país.
Al llegar a sus puestos obraron el milagro de desbloquear el impedimento que existía, y han duplicado la deuda pública en seis años. Su gran logro ha sido endeudar a la nación como ningún otro gobierno lo había hecho en toda la historia republicana. El de Lilís parecería un cuento de hadas, comparado con el presente.
El pago del elevado endeudamiento externo contratado hasta para comprar petróleo y combustibles que se queman en motores encendidos del presente, recaerá gravosamente sobre las futuras generaciones.
De hecho, ya lo hace para el presente nacional, porque las asignaciones a educación y salud hay que recortarlas para pagar el servicio de una ominosa deuda externa que crece a cada paso, cada día.
Deuda escandalosa, desproporcionada con las precariedades esparcidas en el presente. Tan escandalosa como una cualquiera de las cuentas del largo rosario de notorias inconductas que siguen impunes.
Demasiados funcionarios de este gobierno están en lo suyo. Cada cual se las apaña, desde su posición pública para sacar particular provecho.
Cobra Medio Ambiente 60 pesos por cada tarea que desyerba cualquier finquero dominicano, o excarcela acusados de un fraude aduanal el ministerio público cuya descendencia labora en las mismas aduanas.
Prevalece el interés particular al interés público.
Ningún poder es capaz de enfrentar tal desbordamiento en el presente. Ni el Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Judicial. Cada cual está en lo suyo. Falta que el pueblo dominicano haga lo propio. Ya es tiempo

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